
viernes, 31 de octubre de 2008
jueves, 30 de octubre de 2008
miércoles, 29 de octubre de 2008

Tríptico Misionero de Aparecida preside las sesiones plenarias
Una gigantografía que reproduce el Tríptico Misionero que el Santo Padre Benedicto XVI regaló a la V Conferencia General de Aparecida, es la imagen que preside las Sesiones plenarias de la Primera Asamblea Eclesial en el auditorio del Centro de Peregrinos de Schoenstatt.
La pieza es una réplica ampliada de la imagen del "Cristo del envío" que el Pontífice ha dejado a los países de América Latina y el Caribe, que ha sido realizada por el Canal 13 de TV para esta Asamblea.
El tríptico, que fluye de la tradición del arte cuzqueño, contempla un programa iconográfico que se despliega interiormente en ocho cuadros y en otras imágenes menores, que han sido bellamente explicadas en el siguiente texto del P. Joaquín Alliende:
1.- El motivo central lo ocupa una representación de Cristo Resucitado, en la hora del envío misionero de los discípulos. La radiante figura de Jesús preside la totalidad del tríptico con el halo de una serena victoriosidad. En los rostros de los enviados se manifiesta la plural riqueza del pueblo de Dios. Hay hombres y mujeres. Algunos tienen tez blanca. Otros rostros son de mulatos, de indígenas, o de mestizos. Hacia el fondo se ve la escena del Calvario y dos ángeles. En la leyenda se reproduce la autodefinición del Mesías, las palabras del envío discipular -“vayan y hagan discípulos a todos los pueblos” (Mt 28,19)- y el solemne encargo de la Madre del Señor a su Iglesia.
2.- A la luz del milagro de Caná se señala catequéticamente el imperativo pastoral de movilizar el amor a María de los fieles a una obediencia irrestricta al querer de Jesús -“hagan lo que él les diga”. La figura de los esposos, destaca la grandeza del sacramento del matrimonio. Las tinajas del vino expresan la alegría de los discípulos que, por la “manifestación de su gloria,…creyeron en él”.
3.- Vocación de los primeros. Pedro y Andrés, de Santiago y Juan son llamados. Las palabras de elección de Jesús, tienen una réplica humilde de Pedro quien se siente del todo indigno para seguir la vocación de apóstol. Desde ahora serán pescadores de hombres. Los cuatro escogidos aceptan remar mar adentro y echar las redes sólo “en tu nombre”. El resultado es una abundancia milagrosa. Han dejado todo. Comienzan la senda del seguimiento discipular.
4.- La mutiplicación de los panes. El verde de la hierba recuerda que ocurrió en primavera. Cristo despliega el poder de su misericordia, haciendo abundante el escaso alimento inicial. Pero no es él quien entrega el pan a la multitud -”denles ustedes de comer”. Los discípulos tienen el encargo de atender a los menesterosos. Resuena aquí una urgencia impostergable. Es el imperativo de la Iglesia Latinoamericana y del Caribe de atender a los pobres y postergados, “sea en el socorro de sus necesidades más urgentes, como también en la defensa de sus derechos” (Homilía de los obispos 11-05).
5.- Encuentro con los discípulos de Emaús. Esta escena muestra como Jesús mismo entra en el dinamismo peregrinante de la Iglesia. Durante el camino, él explica las Escrituras. En la mesa de Emaús, el Resucitado parte y comparte el pan. Pictóricamente la atención se focaliza en la centralidad de la Palabra y la Eucaristía. El texto de la leyenda registra la intensidad del encuentro del discípulo con su Maestro. Es un ardor contemplativo que llevará a un nuevo trayecto misionero hacia Jerusalén.
6.- La venida del Espíritu Santo. Es el nacimiento de la Iglesia. Los apóstoles se congregan en torno a María Madre. Pedro tiene las llaves, como símbolo de su encargo específico en el Colegio Apostólico. “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. Aparecen las mujeres, de las que habla el libro de los Hechos. Unidad en la comunión del Espíritu Santo. Variedad de carismas. Sólo por el vigor divino que el Paráclito les concede, podrán asumir la misión encomendada.
7.- Los discípulos de Jesús evangelizan. Sucede ahora. Los discípulos entran en la vida de “nuestros pueblos”. La evangelización ocurre en el diálogo cotidiano. Los discípulos y misioneros del siglo XXI prolongan el amor y el compromiso de San Juan Diego de Guadalupe, con la Biblia en la mano. En su tilma va, impresa por el cielo, la imagen de la Virgen María, discípula perfecta y sabia educadora de los elegidos por Jesús para evangelizar.
8.- El Padre Eterno y el Espíritu Santo. Corona el tríptico una imagen del Padre de Jesucristo. Se le muestra unido en el Espíritu al Señor Resucitado. Con este remate, todo el tríptico logra un marcado carácter trinitario, tal como era usual en los retablos de la primera evangelización. Se indica así cuál es la fuente y el destino de la historia humana. Así el Dios Uno y Trino es propuesto como la suprema realidad de amor, en la que se sostienen e inspiran todas las formas de comunión y solidaridad que brotan del evangelio.
9.- En las esquinas superiores de los paneles laterales abiertos, aparecen dos santos emblemáticos del primer siglo del cristianismo. Uno es el gran misionero venido de España, Santo Toribio de Mogrovejo. El Obispo místico realizó una gigantesca obra evangelizadora desde su sede limeña. La otra figura es Rosa de Lima. Representa la recepción del evangelio por parte de los criollos americanos. Esta laica nacida en una familia de origen dominican, llegó a una alta cumbre de intimidad esponsal con Cristo y de heroica caridad con los pobres.
Cuando el tríptico está cerrado, aparece el escudo papal de Benedicto XVI, y se ve la dedicatoria de mano del Papa con la exhortación señera hacia el futuro: “Sean discípulos y misioneros de Jesucristo, para que vuestros pueblos tengan vida. Aparecida, 13 de mayo del 2007.”
El sello final es la Imagen de Nuestra Señora Aparecida. En torno a ella se congrega un racimo abigarrado de diversos rostros del pueblo que ella protege y guía por estas latitudes.
Fuente: Prensa CECh - CELAM
martes, 28 de octubre de 2008
NATALICIO DE SIMÓN RODRÍGUEZ

Simón Rodríguez nació en Caracas el 28 de octubre de 1769. Pedagogo, pensador filosófico, escritor de densas obras de contenido histórico y sociológico, y conocedor a fondo de la sociedad hispanoamericana. Fue maestro y mentor del Libertador Simón Bolívar.
Hijo expósito, su vida activa de maestro la comenzó en mayo de 1791, cuando el Cabildo de Caracas lo admite para ejercer el cargo en la escuela de primeras letras para niños. Impartió clases al niño Simón Bolívar, enseñándole los rudimentos de las lenguas española y latina, aritmética e historia. Llegó a tener bajo su pupilaje a un grupo de niños que para finales del año 1793 ascendía a 114.
En junio del 93 se casa con María de los Santos Ronco.
En 1794, presenta al Ayuntamiento sus Reflexiones sobre los defectos que vician la escuela de primeras letras de Caracas y el medio de lograr su reforma por un nuevo establecimiento. Se trata de un planteamiento crítico de la enseñanza colonial. En 1795, cuando el niño Bolívar se fuga de la casa de su tutor, es enviado a vivir en la casa de su maestro Simón Rodríguez, bajo la tutoría de éste.
En 1797, a raíz de ser abortada la tentativa revolucionaria de Guál, España y Picornell, el maestro toma la determinación de salir al extranjero. Llega a Kingston (Jamaica), donde residirá algún tiempo y cambiará su nombre por el de Samuel Robinson. Luego viaja a los Estados Unidos, vive en Baltimore como cajista de imprenta, hasta finales de 1800, y en abril de 1801 se traslada a Francia. Desembarca en Bayona y pasa a París, donde se residencia. Traduce al español la novela Atala, de Chateaubriand. Son los años del ascenso vertiginoso de la estrella de Napoleón Bonaparte. Coincidencialmente, Bolívar, ya viudo, llega a París en 1804. Maestro y alumno se reúnen a poco en Vienay van a madurar entre los dos una sólida y bella amistad. Rodríguez participa de manera decisiva en el nuevo rumbo de Bolívar: el compromiso para siempre con el destino de su patria.
La influencia sobre Bolívar
Juntos parten en marzo de 1805, a un viaje que los lleva a Lyon y Chambery para luego atravesar los Alpes y entrar en Italia: Milán, Venecia, Ferrara, Bolonia y Florencia. En Milán presencian la nueva coronación de Napoleón, esta vez como rey de Italia. El 15 de agosto de ese mismo año, suben al Monte Sacro, en Roma, y Rodríguez recoge para la posteridad el juramento que allí su discípulo hace: ."Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor; y juro por mi patria; que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español".
Luego de una breve visita de Bolívar a Nápoles retornan a París hacia fines de año. Poco tiempo después se separan y, en 1806, inicia Simón Rodríguez un largo peregrinar por Europa, viviendo en Italia, Alemania, Prusia, Polonia y Rusia, donde se dedicó por varios años a la docencia. En 1823, en Londres se encuentra con Andrés Bello y ese mismo año emprende su viaje de retorno a América. Desembarca en Cartagena de Indias, y retoma su nombre de Simón Rodríguez. En Bogotá, en 1824, realiza la primera fundación de una escuela-taller.
Visita Panamá, Guayaquil y otros lugares. Al año se reúne en Lima con el Libertador. Antes, a su paso por Ecuador deja varias obras; en Latacunga, dicta clases de Agricultura y Botánica en el Colegio Nacional; en Quito presenta al Gobierno un Plan de colonización para el Oriente del Ecuador, y en Ibarra, funda una "Sociedad de Socorros Mutuos".
Bolívar lo incorpora al grupo de sus colaboradores directos. A mediados de abril, parte con Bolívar hacia varias ciudades de Perú y pasa por Bolivia. En noviembre de ese mismo año, Bolívar lo nombra "Director de Enseñanza Pública, Ciencias Físicas, Matemáticas y de Artes y Director General de Minas, Agricultura y Caminos Públicos de la República Boliviana".
En enero de 1826, Bolívar regresa a Lima y Rodríguez se queda en Bolivia; no volverán a verse jamás. En ese mismo año, funda la segunda escuela-taller, esta vez con proyecciones para toda Bolivia, desde Chuquisaca.
El pensamiento volcado en Hispanoamérica
Marcha en 1828 para Arequipa, donde publica el pródromode la obra Sociedades Americanas en 1828. En esta obra insiste en la necesidad de buscar soluciones propias para los problemas de Hispanoamérica, concepto que sintetiza en una frase: "La América Española es Original i ORIGINALES han de ser sus Instituciones i su gobierno i ORIGINALES sus medios de fundar uno i otro. O Inventamos o Erramos".
En 1830, aparece su libro El Libertador del Mediodía de América y sus compañeros de armas, defendidos por un amigo de la causa social, un vibrante alegato a favor de Bolívar. En septiembre de ese año, circula su ensayo científico Observaciones sobre el terreno de Vincocaya.
En 1831, Simón Rodríguez contrae segundas nupcias con Manuela Gómez, en Perú. Desde Lima acepta la dirección de una escuela y publica su libro Luces y Virtudes Sociales, donde afirma su concepto de la escuela primaria puntualizando la diferencia entre instruir y educar. Seguidamente, se edita en la misma ciudad el Informe sobre Concepción después del Terremoto de febrero de 1835. Rodríguez se encuentra por segunda vez con Andrés Bello, ahora en Santiago de Chile, y reedita en Valparaíso, Luces y Virtudes Sociales (1838). Publica varios artículos en El Mercurio.
En 1842, reedita su obra Sociedades Americanas en 1828, emprende viaje a Ecuador en 1843 y a su paso por el puerto de Paita (Perú), se entrevista con Manuela Sáenz.
Años más tarde, publica en El Neogranadino, periódico de Bogotá, su Extracto sucinto de mi obra sobre la Educación Republicana. En 1850, vuelve a Latacunga y, en 1851, entrega al Colegio de San Vicente sus Consejos de amigo dados al Colegio de Latacunga.
En los años finales de su vida, Simón Rodríguez va a Guayaquil, donde se perderá buena parte de su obra a causa de un incendio que devastó a buena parte de la ciudad. En 1853, emprende un nuevo viaje al Perú, acompañado por su hijo José y su amigo Camilo Gómez, quien lo asistirá en el momento de su muerte, ocurrida en el pueblo de Amotape el 17 de julio de 1853. Setenta años después, sus restos fueron trasladados al Panteón de los Próceres en Lima, y desde allí, al siglo justo de su fallecimiento, fueron devueltos a Caracas, ciudad natal, donde reposan en el Panteón Nacional.
MARACAIBO
Pérez Esclarín llama a docentes a revisar su rol
Texto: Mariana Albarrán
“Un maestro es un arquitecto de personas, un partero del alma (...) El mejor ejemplo es Simón Rodríguez, quien con su dedicación forjó el espíritu de Simón Bolívar, el Libertador de América. Los educadores tienen que fomentar más de cerca sus relaciones con sus alumnos”, así lo dijo el pedagogo en una conferencia en Maracaibo.
Después de haber redactado 50 libros y haber dedicado gran parte de su vida a la educación, Antonio Pérez Esclarín, educador y directivo de Fe y Alegría, se dedica a orientar a docentes y estudiantes de los diferentes institutos del Zulia.
Ayer, luego de dictar una charla en el tecnológico Cunibe, el pedagogo decidió compartir parte de su experiencia laboral con los lectores de PANORAMA.
—¿Cuál debería ser el propósito fundamental del sistema educativo?
—El sistema debería plantearse como propósito el ayudar al niño o adolescente el vivir a profundidad. Educar es enseñar a amar y humanizar cada aspecto de la vida cotidiana. Lamentablemente, el corazón no va a la escuela, sólo es visto como un órgano principal del sistema circulatorio.
Es importante que no confundamos el amor con la atracción. El amar es una decisión y no un sentimiento y siempre se va a procurar el bien del otro y no el interés propio”.
— ¿De qué carecen los docentes del siglo XXI?
—Quien decida dedicarse a la formación de talento humano, requiere maquillarse el alma, utilizar la pedagogía del amor, querer a su alumno y ayudarlo a crecer como persona. Es necesario mirarlo en cada una de las clases como un ser único e irrepetible.
—¿Qué recomendaciones otorga a los maestros?
—Hay que fomentar el saber con sabor y dejar a un lado el sistema aburrido, donde todo se alcanza a través de la repetición o reproducción. Un maestro es un arquitecto de personas, un partero del alma y quien ayuda a dar sentido a la vida. El mejor ejemplo es Simón Rodríguez, quien con su dedicación forjó el espíritu de Simón Bolívar, el Libertador de América. Los educadores tienen que fomentar más de cerca sus relaciones con sus alumnos y valorar cada vez más su profesión u oficio.
—¿Qué llamado le hace a las autoridades educativas?
—Es importante que los cargos públicos no sean otorgados a cualquiera, la política de admisión para el sistema educativo debería ser más rigurosa. Los cargos sólo deben otorgarse a quien tenga una gran capacidad. También es necesario fomentar la actualización o capacitación constante entre los maestros y determinar que el problema de las escuelas no sólo compete al Gobierno, sino a todos los actores de la sociedad o comunidad.
—¿ Qué llamado realiza a los padres y representantes?
—Es fundamental que comprendan que son los constructores de la esperanza y que la comunicación con sus hijos es lo más importante, ya que es preocupante ver cómo disminuye el tiempo que los padres dedican para conversar con sus chicos.
Pérez Esclarín llama a docentes a revisar su rol
Texto: Mariana Albarrán
“Un maestro es un arquitecto de personas, un partero del alma (...) El mejor ejemplo es Simón Rodríguez, quien con su dedicación forjó el espíritu de Simón Bolívar, el Libertador de América. Los educadores tienen que fomentar más de cerca sus relaciones con sus alumnos”, así lo dijo el pedagogo en una conferencia en Maracaibo.
Después de haber redactado 50 libros y haber dedicado gran parte de su vida a la educación, Antonio Pérez Esclarín, educador y directivo de Fe y Alegría, se dedica a orientar a docentes y estudiantes de los diferentes institutos del Zulia.
Ayer, luego de dictar una charla en el tecnológico Cunibe, el pedagogo decidió compartir parte de su experiencia laboral con los lectores de PANORAMA.
—¿Cuál debería ser el propósito fundamental del sistema educativo?
—El sistema debería plantearse como propósito el ayudar al niño o adolescente el vivir a profundidad. Educar es enseñar a amar y humanizar cada aspecto de la vida cotidiana. Lamentablemente, el corazón no va a la escuela, sólo es visto como un órgano principal del sistema circulatorio.
Es importante que no confundamos el amor con la atracción. El amar es una decisión y no un sentimiento y siempre se va a procurar el bien del otro y no el interés propio”.
— ¿De qué carecen los docentes del siglo XXI?
—Quien decida dedicarse a la formación de talento humano, requiere maquillarse el alma, utilizar la pedagogía del amor, querer a su alumno y ayudarlo a crecer como persona. Es necesario mirarlo en cada una de las clases como un ser único e irrepetible.
—¿Qué recomendaciones otorga a los maestros?
—Hay que fomentar el saber con sabor y dejar a un lado el sistema aburrido, donde todo se alcanza a través de la repetición o reproducción. Un maestro es un arquitecto de personas, un partero del alma y quien ayuda a dar sentido a la vida. El mejor ejemplo es Simón Rodríguez, quien con su dedicación forjó el espíritu de Simón Bolívar, el Libertador de América. Los educadores tienen que fomentar más de cerca sus relaciones con sus alumnos y valorar cada vez más su profesión u oficio.
—¿Qué llamado le hace a las autoridades educativas?
—Es importante que los cargos públicos no sean otorgados a cualquiera, la política de admisión para el sistema educativo debería ser más rigurosa. Los cargos sólo deben otorgarse a quien tenga una gran capacidad. También es necesario fomentar la actualización o capacitación constante entre los maestros y determinar que el problema de las escuelas no sólo compete al Gobierno, sino a todos los actores de la sociedad o comunidad.
—¿ Qué llamado realiza a los padres y representantes?
—Es fundamental que comprendan que son los constructores de la esperanza y que la comunicación con sus hijos es lo más importante, ya que es preocupante ver cómo disminuye el tiempo que los padres dedican para conversar con sus chicos.
lunes, 27 de octubre de 2008
EL EVANGELIO DEL DIA
Evangelio según San Mateo 22,34-40.
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar,
y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
"Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?".
Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu.
Este es el más grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".
Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.
martes, 21 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




